Astrid Jerez será la invitada central del Taller de Cuerdas Frotadas organizado por la Fundación Filarmónica de Santander en Bucaramanga

Astrid Jerez, violista invitada al Taller de Cuerdas Frotadas en Santander

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La visita de Astrid Jerez a Bucaramanga abre una conversación necesaria sobre pedagogía, ensamble, articulación regional y el futuro de los procesos musicales en Santander.

Una actividad que va más allá de un taller

La Fundación Filarmónica de Santander realizó recientemente el Taller de Cuerdas Frotadas: la viola como eje del ensamble colectivo, una experiencia pedagógica que reunió en Bucaramanga a estudiantes, docentes, academias, escuelas de música y procesos de formación orquestal alrededor de un objetivo común: fortalecer la enseñanza de las cuerdas frotadas desde una mirada más consciente, colectiva y articulada. El encuentro, liderado por la violinista y violista colombiana Astrid Jerez, se desarrolló como un espacio de formación, reflexión e intercambio para la comunidad musical de la región. 

Más allá de la jornada en sí, el taller dejó una sensación clara: en Santander existe una necesidad real de seguir generando escenarios donde los procesos pedagógicos puedan dialogar, actualizarse y reconocerse mutuamente. Ese fue uno de los grandes valores de esta experiencia. No solo se compartieron herramientas técnicas y pedagógicas, sino que también se fortaleció una conversación más amplia sobre el presente y el futuro de la formación musical en el territorio.


Astrid Jerez durante el Taller de Cuerdas Frotadas realizado en Bucaramanga.


Una invitada con trayectoria internacional y visión pedagógica


La presencia de Astrid Jerez dio al encuentro una densidad especial. Su perfil combina interpretación, pedagogía y difusión de la viola en distintos contextos de Colombia, España, Estados Unidos y México. Es Maestra en Música con énfasis en violín por la Universidad Autónoma de Bucaramanga, realizó estudios de especialización en Madrid gracias a una beca de la Fundación Carolina y obtuvo su maestría en interpretación de viola en la Universidad del Sur de Mississippi, en Estados Unidos. Además, ha desarrollado procesos de formación con estudiantes y docentes en distintos países y contextos educativos. 

Su trayectoria incluye trabajo en orquestas, ensambles de cámara y proyectos pedagógicos, pero también una labor sostenida en formación de formadores, intensivos de viola, talleres especializados y propuestas de repertorio latinoamericano para formatos de cuerda. En 2025, por ejemplo, desarrolló procesos de capacitación docente en Centroamérica, y ha llevado su trabajo a escenarios internacionales donde ha compartido herramientas pedagógicas vinculadas a ritmos y repertorios de nuestra región.

“Mi trayectoria se ha desarrollado de manera paralela entre la interpretación, la pedagogía y la difusión de la viola, tres áreas que para mí están profundamente conectadas.” 


Esa forma de entender la música se sintió con claridad durante el taller. No fue una clase pensada solo desde la técnica instrumental, sino desde la relación entre cuerpo, sonido, escucha, ensamble e identidad pedagógica.



La viola como puente dentro del ensamble

Uno de los ejes conceptuales del encuentro fue la reflexión sobre la viola como elemento articulador dentro del ensamble colectivo. Durante el taller, Astrid compartió una mirada que resultó especialmente valiosa para estudiantes y docentes: la necesidad de reconocer la viola no como una voz secundaria, sino como un instrumento capaz de conectar, equilibrar y enriquecer el tejido sonoro del grupo.

Esa perspectiva tiene una importancia concreta en muchos procesos formativos. En contextos donde no siempre se cuenta con suficientes instrumentos graves, la viola puede asumir funciones intermedias y armónicas que fortalecen el sonido colectivo y amplían la comprensión musical de los estudiantes. Pero, además, su presencia ayuda a desarrollar una escucha más madura, menos centrada únicamente en la melodía principal y más abierta a la interacción entre voces dentro del ensamble. Esta visión fue uno de los aportes más significativos de la jornada.

Considero fundamental pensar la viola como eje del ensamble colectivo porque ocupa un lugar estratégico dentro del tejido sonoro: conecta la energía rítmica de los instrumentos graves con la proyección melódica de los violines.


Ese enfoque dialoga de manera muy clara con la filosofía del Laboratorio Pedagógico Orquestal y Coral, donde el trabajo colectivo ocupa un lugar central. La escucha compartida, la función de cada voz dentro del grupo, la construcción de balance y la sensibilidad de ensamble no son elementos accesorios: son parte del corazón mismo del proceso formativo. Por eso, este taller no solo fue valioso por su contenido técnico, sino también porque reafirmó la importancia de seguir fortaleciendo una pedagogía musical centrada en la experiencia colectiva.



Un espacio para aprender, compartir y tejer región

Así se vivió el taller realizado en el Teatro Escuela del Teatro Santander en Bucaramanga.


La participación de estudiantes, docentes, academias y procesos orquestales convirtió el taller en una verdadera experiencia de circulación de saberes. En una región donde muchas veces los esfuerzos pedagógicos avanzan con gran compromiso, pero no siempre con suficientes espacios de encuentro, esta jornada permitió compartir herramientas, contrastar experiencias y fortalecer vínculos entre distintos actores del ecosistema musical de Santander. 

Astrid subrayó precisamente ese valor regional del encuentro. En sus respuestas, insistió en la importancia de generar espacios donde los procesos puedan reconocerse mutuamente, actualizarse y trabajar desde una visión colaborativa y no competitiva. Ese mensaje tiene una enorme relevancia cultural, porque recuerda que el fortalecimiento de una región no depende solo del talento individual, sino también de la capacidad de construir comunidad, confianza y proyectos compartidos

“Generar espacios de encuentro entre estudiantes, docentes, academias y procesos orquestales tiene un valor muy significativo para Santander, porque fortalece el tejido cultural y educativo del territorio.


También desde esa perspectiva, el taller ayuda a comprender mejor por qué la Fundación Filarmónica de Santander viene apostando por procesos de largo aliento. No se trata solo de realizar actividades aisladas, sino de seguir consolidando un ecosistema donde la pedagogía, la circulación del conocimiento, la articulación territorial y el impacto social se fortalezcan mutuamente. En esa lógica se inscriben tanto el Laboratorio Pedagógico Orquestal y Coral como otras apuestas más amplias de la institución.



Una experiencia que proyecta el sentido de Filarmónica sin Fronteras
Si el Laboratorio Pedagógico Orquestal y Coral representa una base formativa fundamental dentro de la Fundación, Filarmónica sin Fronteras expresa esa misma visión en una escala más amplia: democratizar el acceso a la música, fortalecer la circulación artística y ampliar el impacto territorial de los procesos musicales en Bucaramanga y su área metropolitana.

Por eso este taller fue estratégicamente importante. No solo fortaleció a quienes participaron directamente, sino que también permitió mostrar que la Fundación viene construyendo una visión institucional donde la formación, la proyección artística y la transformación social hacen parte de un mismo horizonte. Quien llega a una actividad como esta puede descubrir que detrás hay una organización que forma estudiantes, sí, pero que también convoca pensamiento pedagógico, crea redes regionales y siembra condiciones para que la música tenga un impacto más amplio y sostenible en el territorio.

“Instituciones como la Fundación Filarmónica de Santander pueden beneficiarse mucho de estos intercambios, porque ayudan a consolidar procesos más organizados, con objetivos pedagógicos más claros y con una visión compartida sobre la enseñanza de los instrumentos de cuerda.”


En ese sentido, el taller con Astrid Jerez no solo dejó aprendizajes técnicos y metodológicos. También dejó una oportunidad concreta para que más personas conozcan, valoren y apoyen procesos como Filarmónica sin Fronteras, una apuesta que busca seguir ampliando el alcance artístico, social y cultural de la Fundación en la región.



Qué dejó el taller
La jornada abordó fundamentos técnicos vinculados a la enseñanza inicial de las cuerdas frotadas, incluyendo postura, movimiento natural, coordinación entre cuerpo e instrumento y principios básicos del trabajo con arco. También incluyó una dimensión práctica de ensamble, donde se aplicaron conceptos de escucha colectiva, coordinación musical e integración del sonido dentro del grupo, así como una reflexión más amplia sobre la versatilidad de la viola y su papel dentro de los procesos formativos. 

Sin embargo, su principal legado quizá no esté solo en esos contenidos, sino en la posibilidad de seguir abriendo espacios similares en Santander. Espacios donde aprender mejor también signifique encontrarse mejor como comunidad musical, compartir experiencias, crear alianzas y fortalecer una cultura de colaboración entre instituciones y procesos.



Conoce y apoya nuestros procesos
Este taller fue también una puerta para que más personas conocieran de cerca la visión de la Fundación Filarmónica de Santander. Detrás de cada actividad existe un trabajo más amplio y sostenido que busca fortalecer la formación musical, ampliar el acceso a experiencias artísticas de calidad y proyectar la música como herramienta de desarrollo humano y territorial.

Por eso, si llegaste a esta nota a través del taller, este es también un buen momento para acercarte a dos de nuestras apuestas centrales:

Laboratorio Pedagógico Orquestal y Coral

Un proceso de formación colectiva que acompaña a niños, niñas y jóvenes en su desarrollo artístico y humano a través de la práctica orquestal y coral.

Filarmónica sin Fronteras

Una visión que busca democratizar el acceso a la música, fortalecer la circulación artística y ampliar el impacto social y cultural de la Fundación en Bucaramanga y su área metropolitana.

Conocer estos procesos, compartirlos y hablar de ellos también es una forma de apoyarlos. La música transforma más cuando logra convertirse en una experiencia compartida y sostenible en el tiempo.

La visita de Astrid Jerez dejó una huella importante en Bucaramanga. Su experiencia artística y pedagógica, sumada al enfoque del taller, permitió abrir una conversación valiosa sobre la enseñanza de las cuerdas frotadas, la construcción del ensamble y la importancia de fortalecer redes entre procesos musicales de la región.

Pero también dejó algo más profundo: la confirmación de que Santander necesita seguir cultivando espacios donde la pedagogía, la colaboración y la visión institucional se encuentren. Y en ese camino, la Fundación Filarmónica de Santander seguirá apostando por procesos que formen, articulen y proyecten comunidad a través de la música.

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